
Por Santiago Dieser
El mismo estadio, la misma gente y la misma euforia que lo vieron consagrarse campeón del mundo a los 39 años, ahora vieron a Luís "Mosquito" Lazarte (48-9-1, 18 ko) defender por primera vez su cinturón minimosca de la FIB frente al nicaraguense Nerys Espinoza (29-6-1, 20 ko), al que derrotó en fallo unánime tras doce asaltos. Las tres tarjetas de los jueces marcaron 116-111, todas para el marplatense, que peleo en el repleto Club Once Unidos de esa ciudad.
Frente a un rival más joven, más alto y con mayor alcance de brazos, esta pelea frente a Espinoza hacía prever una semejanza con aquella en la Lazarte derrotó a Tamara para conquistar el título. Y así fue por momentos, por que el plan fue parecido, con el local presionando y llevándose por delante a su oponente, para que este no pueda pensar y hacer uso de las ventajas antes planteadas. Y eso mismo fue lo que pasó, por que por momentos el nicaraguense pareció perdido en el ring y con avances muy desprolijos. "El Mosquito" gozó de un físico privilegiado y soportó los doce asaltos a un ritmo envidiable, con mucha movilidad, velocidad y fuerza para llevar a cabo su plan de pelea hasta el último minuto, lo que habla de una excelente preparación, que no es nada nuevo en este deportista marplatense.
La pelea en sí arrancó tibia, ninguno marcaba los tiempos de combate, hasta que fue soltándose el campeón y, en medio de infracciones por parte de ambos, pudo ir conectando los mejores golpes, pegando y saliendo, arriba y abajo. Si la pelea no hubiera sido tan friccionada y desprolija por momentos, con ese castigo que propinaba Lazarte quizás el duelo se definía antes. Espinoza no presentó muchas credenciales arriba del cuadrilátero de Once Unidos y entonces el campeón sacó a relucir su inteligencia y experiencia para retener por primera vez su corona FIB.
A los 39 años, luego de haber fracasado en sus primeros cinco intentos mundialistas, pareciera que todo esto le cayó del cielo a Lazarte, pero no. A base de trabajo y preparación exacta, este humilde barrendero de las calles de Mar del Plata es un merecido campeón, que ya puede comenzar a pensar en la próxima defensa. ¿Frente a Ulises Solís en el Once Unidos? Veremos.
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